Recibimos el 24 de Setiembre del 2018 el premio la mejor hinchada del mundo (Oficial por The Best de la FIFA), recibido con palmas desde todos los peruanos tanto dentro como fuera del país. ¿Pero qué significa esto?

Reconozcamos un apoyo incondicional (aunque inestable)

Se nos ha hecho costumbre llamar a la hinchada incondicional. Como si no fuese suficiente quejarnos a diario de Movistar para seguirles haciendo rebote de un término inventado por la marca. Nos hemos vuelto conformistas ante un deporte que supone un coctel de emociones tanto positivas como negativas. Tiramos tierra a jugadores que no dan la talla, juzgamos, endiosamos, confrontamos sin piedad a cual nombre aparezca en las listas oficiales de convocados, tanto antes, durante, como después de cada partido. Incondicionales, sí, aunque terriblemente inestables.

Una cortina de humo

Un enfrentamiento entre barristas de Alianza y miembros de la famosa iglesia Aposento Alto son una cortina de humo alta y oscura frente a las situaciones evidentes de corrupción que suceden en nuestro país. ¿Acaso no lo fueron los principales días de Perú en el mundial? Noticias abarrotadas del comportamiento de la hinchada ante un pais que no deja de sangrar.

Una justificación y/o confusión del vandalismo con hinchada

Es entendible (quiero pensar) para algunos hinchas confundir responsabilidad con obligación. Los seleccionados son responsables (voluntarios) del desempeño de nuestra selección en los partidos y competencias. ¿Pero están obligados a siempre ganar o satisfacer al público? Un Cueva que de buena fe concede un video-selfie a un fan para que lo insulte (incluso este sin responder): ¿es nuestra forma de ser hinchas? Un mal desempeño nos vuelve verdugos de aquello que no logramos comprender, nos vuelve ignorantes ante un verdadero significado de apoyo y un interés por mejorar, no por exigir.

No es ser pincha globos desmerecer el logro conseguido por la hinchada que representó a nuestro país al igual que la selección, más es importante que a pesar del alcance y reconocimiento logrado, se formen instituciones (colectivos, como las barras) que faciliten el crecimiento del deporte SANO en nuestro país. Instituciones que faciliten el alcance del público y la promoción a los equipos locales. La conexión del hincha con el jugador (evidenciado en diversas interacciones de la selección en Rusia). Instituciones referentes de un mensaje claro y conciso acerca de la violencia.

El reto no está en gritar más alto, en hacer más bulla y más escándalo. Menos en seguir a la selección a donde sea, endeudándonos con la promesa de ser siempre incondicionales. La promesa no debe estar con la selección, sino con nuestra sociedad, con nuestro deporte. Sumemos juntos y creemos líderes que faciliten una cultura de respeto y crecimiento.

GRACIAS.

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Autor Estefano Bullón

Soy Estefano Bullón y creé Alterbrand con la idea de que el valor de las marcas se basa en contenido. Escríbeme a ebullon@alterbrand.com

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