El día de ayer varios de nosotros vimos cómo se organizaba (cada vez mejor) la comunicación para promover la Marcha contra la TV basura. Cansados de Combate, Esto es Guerra, algunos shows como Amor Amor Amor y Magaly, se ha formado una comunidad para evitar que sigan produciéndose estos contenidos. Hoy hablo de este fenómeno.

Espera, ¿publicidad basura?

Si entraste aquí, hay un 50% de probabilidades que pertenezcas al mundo de la publicidad (o marketing digital). Para todos aquellos que nos apasiona la publicidad en general, convivimos con contenido patrocinado que también merece el calificativo de ‘basura’ (sin desmerecer a las marcas).

La publicidad que percibimos es de tan mal gusto para nosotros que nos valemos de herramientas para evitarla. Tenemos para la TV el control remoto, para la Web alguna ‘X’, para la Radio la siguiente emisora, así como para un diario la siguiente página. Yo, personalmente, tengo un bloqueador de anuncios en Google Chrome (apuesto a que muchos de los que leen esto también lo tienen).

Hay algunos casos que hundir, como los increíblemente estereotipados comerciales de Ace o Ariel (Oh, Salvador del Solar / Christian Meier / ¿Nicola Porcela? a mi rescate del lavado a mano), los comerciales de Lavaggi, muchas publicidades sexistas (aunque ahora en menos cantidad), la publicidad molestosa que aparece en la web de El Comercio, todo tipo de popups, entre muchos otros.

El sexo vende

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Casi una verdad indiscutible, la idea de que el sexo vende es algo que todo publicista reconoce. No digo que los publicistas estén a favor de que es lo correcto o de que ayuda a la marca, solo que muchas veces puede ser la solución más factible. El conformismo (tanto de cliente como de proveedor), ha hecho que la publicidad sexista conviva mucho tiempo con nosotros.

Analogía con los contenidos basura de TV

Hay comerciales buenos (muy buenos a veces) y otros ‘basura’; así como hay programas de televisión muy buenos (divertidos incluso como 100% fanáticos) y otros definitivamente basura. La publicidad sin sentido, sin propósito, nos ha hecho querer evitarla sin oportunidad alguna. Si bien existe ‘demanda’ por los programas de televisión, el tiempo le hará reconocer al segmento que ese no es el contenido que debe influenciarlos.

Eventualmente, reconoceremos a la televisión, así como la publicidad, como un conjunto desagradable. Así como la publicidad de hoy busca salir de la etiqueta ‘publicidad’, la televisión deberá prescindir del morbo, del sensacionalismo, del sexismo, del escándalo, para poder mantenerse con vida (y con valor).

Muchas gracias por leerme hoy. ¿Qué te pareció este tema?

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Soy Estefano Bullón y creé Alterbrand con la idea de que el valor de las marcas se basa en contenido. Escríbeme a ebullon@alterbrand.com


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