Antes que vaya más allá de lo evidente, déjeme aclarar que sí. Sí, es posible cobrar diferentes precios por el mismo producto. Es más, lo hacemos todo el tiempo y sin darnos cuenta. La forma más ‘aceptable’ de esto se encuentra de forma preconciente en nuestras mentes, aunque la forma más ‘abusiva’ es casi inconsciente. Mi artículo de hoy se basa en la Identificación con el cliente

IDENTIFICACION

Como indiqué desde un inicio, es un proceso que nos resulta muy normal, y recuerdo a primera instancia a Inca Kola, quien vende tanto en sectores bajos como en los altos, lo que varía es la presentación (el mismo producto, menor cantidad). En sectores bajos prima la botella de ‘china’, mientras que en los altos se comercializa la botella de plástico de 2 soles. Ahora, no es una estrategia diferenciada de precios, solo es una expansión de la presentación del producto en diversos segmentos, para acaparar cuotas de mercado. No se trata solo de una estrategia de tener de todos los tamaños y colores, lo importante en este método es que el posicionamiento de la marca no se vea afectado. KR tiene, también, miles de presentaciones para todos sus productos, aunque el atributo es tan funcional que se ve claramente opacado por IK.

yo tengo una familia

Otro momento de compra interesante donde ocurre este fenómeno es en cafeterías, discotecas, en general, entretenimiento. Lo lógico es que, si voy a una discoteca, pagaré 10 soles por una cerveza que en la bodega cuesta 3 soles. Nadie hace escándalo, existen unos gerentes de logística que sustentan su sueldo en el 70% de margen, aunque todo depende del momento y urgencia del consumo. Lo mismo ocurre en las cafeterías, donde uno paga el doble o triple por una gaseosa, aunque, de nuevo, el pago del local (empleados y demás) opaca al precio real del producto. Otra vez, sí es posible cobrar diferente por el mismo producto.

Lo mismo ocurre con las ofertas (en este momento debes estar diciendo, ¡no te metas con las ofertas!). Estas son mucho más comunes en la sección de abarrotes de Plaza Vea, Tottus y demás supermercados. 3×2, 2×1, “Uno gratis”, bueno, tienen varios nombres y sí, son precios diferentes para un mismo producto, aunque dependen del momento y del producto (nadie rebaja los panetones en Navidad).

En el límite de lo absurdo, el último ejemplo se cruza con mi cláusula de precios abusivos, detectado principalmente en cadenas de supermercados y bodegeros abusivos,  válgase la redundancia.. El sistema de abarrotamiento de anaqueles en los supermercados funciona algo así: el supermercado cobra de 20 a 35% del precio de venta de un producto (del fabricante depende mantener el producto al mismo precio o subirlo para cubrir costos y gastos). En bodega, el vendedor gana sobre el precio al que lo adquiere (si lo compra a 2 soles, lo vende a 2.50; un aprox. de 25%). Por tanto, mientras más te cobre el bodegero, más está ganando; mientras que en el supermercado el precio más alto no necesariamente representa pura ganancia.

Este es uno de las preguntas más interesantes que me he hecho. Es claro que el precio es el factor más analizado en Marketing y también el más prostituido. El precio carga consigo la imagen de la marca (al igual que cualquier elemento del mix), por lo que el más mínimo cambio puede influir en el posicionamiento de la marca (no es lo mismo tomar Coca Cola en botella que en ‘bolsita’). Los invito a compartir sus experiencias con la gran variedad de precios que encontramos por ahí. ¡¡Gracias ppr venir hoy!! #alterbrand

AB002-ver-1.0


2 commentarios

farfech · junio 17, 2014 a las 8:35 pm

suuuperrr tu artículo. Saludos

    alterbrand · junio 17, 2014 a las 8:42 pm

    Gracias Farfech! Espero verte pronto en otro artículo. Pásame tu Twitter para mantenernos en contacto 🙂

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